Cómo ayudar a un niño tímido. Consejos.

Muchas veces nos encontramos con niños tímidos y no sabemos bien cómo actuar o no lo hacemos correctamente. Desde Brain Psicólogos te dejamos algunos consejos que pueden ayudarte a entender y tratar con un niño en este tipo de situaciones.

Cada persona es diferente a los demás. Eso es lo que nos hace especiales. Unas personas tienen un tipo de habilidades que otras no, y viceversa. Al contrario de lo que mucha gente piensa, la timidez no es algo malo. Técnicamente una persona no forma su personalidad hasta que pasa la adolescencia, pero hay rasgos de esa personalidad que pueden percibirse desde niños. Un ejemplo es la timidez. Aunque repetimos que no es algo malo, es cierto que puede dificultar la expresión de sentimientos y pensamientos y disminuye la posibilidad de establecer vinculaciones afectivas con otros semejantes. ¿Cómo ayudar a los niños tímidos en su día a día? Te dejamos algunas porpuestas que pueden contribuir a superar esta timidez.

Consejos para ayudar a niños tímidos

A la hora de intentar ayudar a un niño a vencer su timidez, hay que tener en cuenta que gran parte de su situación se deriva de una falta de confianza y seguridad. También hay que tener muy en cuenta que, aunque las intenciones sean buenas, algunas de las maneras clásicas que muchos emplean para que sus hijos venzan su timidez en realidad pueden disminuir aún más su confianza en sí mismos y su autoestima. Es por ello que a continuación comentamos algunas maneras de ayudar al niño tímido que pueden resultar de utilidad.

 

1. Alienta sus logros

Es importante para un niño, especialmente si es tímido e inseguro, ver como sus aproximaciones a la actuación son alentadas y vividas como algo positivo por parte de sus padres o profesores. Elogiar y felicitar su actuación facilitará que el niño se sienta más confiado y facilita y refuerza su conducta y su expresión futuras. Eso sí, la felicitación ha de ser sincera.

2. Enséñale a relativizar y valorar positivamente sus errores

Equivocarse no es malo, sino que nos da una oportunidad para aprender. Las personas tímidas suelen tener cierto miedo a hacer las cosas mal y que les juzguen por ello. Enséñale que eso no es así. No se trata de fingir que lo haga todo bien, sino de hacerle ver que cometer errores es positivo, ya que a la larga le permite mejorar su actuación y que no por ello va a ser mal considerado.

3. No lo señales o critiques

Estrechamente vinculada con la anterior. Un niño que se siente inseguro no va a sentirse mejor porque le digamos que es tímido o critiquemos su falta de actuación. Es un error que, aunque parezca sorprendente, muchas personas cometen en su intento de espolear a sus pequeños, como arrebato de ira mal dirigida o incluso sin darse cuenta.

4. Incrementa autoinstrucciones positivas y autorrefuerzos

Las personas tímidas suelen minusvalorar sus logros y maximizar sus errores, así como no autorreforzarse suficientemente por los primeros. También es habitual que se den autoinstrucciones con tintes negativos o dubitativos, como los típicos “no puedo…” o “no se…”. Hemos de procurar que se cambien estas maneras de autodirigirse, así como que se felicite a sí mismo cuando hace las cosas bien.

5. Genera oportunidades de socialización

Una buena forma de intentar ayudar a niños tímidos a vencer su timidez es facilitar la existencia de situaciones en que pueda poner a prueba y afrontar sus inseguridades y conocer gente. Por ejemplo, ir al parque con él permite no solo compartir tiempo juntos sino que además pueda entrar en contacto con sus semejantes. Es importante que al menos inicialmente el progenitor o una figura de confianza esté presente o en los alrededores, pudiendo el pequeño buscar apoyo y sentirse más seguro.

6. ¡No lo fuerces!

Aunque parezca contradictorio con el punto anterior, no lo es. Una cosa es facilitar que el niño pueda tener contacto social, pero otra muy distinta forzarlo a ello cuando no quiere o obligarle a jugar con o a acercarse a niños que no conoce ni quiere conocer. Ello será visto como una imposición y como algo aversivo, apareciendo resistencias y dificultando que realmente se venza la timidez. Se trata de que el niño fluya de manera natural, no cómo ni cuándo nosotros queremos que lo haga.

7. La sobreprotección no ayuda

Es lógico que queramos que nuestros hijos, alumnos o los niños en general estén seguros y felices en todo momento. Y como hemos dicho, las críticas, señalizaciones y la vivencia de la actuación social como obligación no ayudan sino que perjudican la posibilidad de aumentar su seguridad en sí mismos. Pero meterles en una burbuja donde todo lo hagan bien, se les haga todo y donde nunca ocurra nada malo también puede llevar a lo mismo: el niño puede sentirse incapaz de afrontar la vida real, no sabiendo cómo reaccionar ante las demandas ambientales y sociales o ante posibles elementos aversivos.

8. Da ejemplo

Los pequeños imitan lo que ven en casa desde la infancia. Una manera de ayudarles a superar la timidez es hacer de modelos con respecto a la interacción con los demás. Si conciben que la proactividad y la socialización son algo normal, irán aprendiendo las maneras de hacer que observen y será más fácil que lleguen a actuar del mismo modo.

9. Favorece su toma de decisiones y su responsabilidad

Una forma de favorecer que el niño se sienta más seguro de sí mismo es hacerle partícipe de la toma de decisiones. Proponerle que decida cosas, por mínimas que sean (por ejemplo dónde le apetece ir o a qué quiere que juguéis), y hacerlas efectivas permite que vea que sus opiniones son tenidas en cuenta y que tienen un efecto sobre la realidad.

10. Aficiones

Otro de los aspectos que pueden ayudar a niños tímidos a que su carácter no interfiera o incluso a que este rasgo disminuya es la realización de actividades de su interés. Escribir, juegos de mesa, deporte, pintura, música, danza o cocina son algunos ejemplos de actividades que pueden gustar, y cuyo dominio puede aumentar la seguridad en sí mismos. Eso sí, de nuevo recordamos que le tiene que gustar al niño y no ser un elemento de presión.

11. Teatro o juegos de roles

Aunque en realidad podría incluirse en el anterior apartado, se ha separado este elemento debido a que en él el niño debe tomar el papel o rol de otra persona o ser, representando una serie de características y maneras de hacer que no tienen porqué ser las propias. El niño puede aprender y observar otras maneras de actuar. La interpretación además suele favorecer el surgimiento de improvisación y tener un ritmo rápido que aunque exigente no suele dejar mucho tiempo para valorar si las cosas se están haciendo bien o mal.

12. Favorece que se exprese

Es importante tener en cuenta que los niños tímidos suelen guardarse las cosas para sí. Por ello resulta de utilidad el uso de técnicas y actividades que permitan su expresividad. Dibujar, el juego simbólico o crear historias junto a él son buenas maneras de hacerlo.

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