Cómo tener más paciencia con tus hijos: 9 consejos

La paternidad y la maternidad son experiencias que se basan, entre otras propiedades, en la paciencia. Es por ello que aprender a ser más paciente con tus hijos es fundamental.

Desde Brain Psicólogos os damos varios consejos para tener más paciencia con tus hijos, ya se encuentren en la etapa de la niñez o en la de la adolescencia, y hacer que ese esfuerzo tenga un impacto positivo en su educación.

¿Cómo tener más paciencia con mis hijos? Consejos básicos

En las siguientes líneas veremos varios consejos acerca de cómo potenciar la paciencia que como padres y madres debemos tener en la crianza de los hijos. Trucos para que el enfado y el estrés no saboteen tus planes para criar y educar.

En primer lugar veremos aquellos que se aplican sobre todo cuando los pequeños de la casa son niños pequeños, y en segundo lugar veremos qué hacer cuando los hijos e hijas son adolescentes.

Ser más pacientes con los niños de la familia

La infancia es la etapa que va desde el nacimiento hasta aproximadamente los 11 años de edad. Veamos de qué manera podemos utilizar técnicas psicológicas para regular nuestras emociones y tener más paciencia con los pequeños ante sus comportamientos inadecuados.

1. Tener claro que lo normal es transgredir normas

Nadie nace con la inercia de cumplir todas las normas habituales en un contexto social (como las que hay en tu casa o en cualquier familia, por ejemplo). Romper las reglas, para los niños, es lo normal, y no la excepción.

Tener esto claro es importante para evitar frustrarnos cuando los planes no salen como queríamos a causa de conductas aparentemente irracionales por parte de los más pequeños de la casa.

2. Descansa antes de las situaciones potencialmente conflictivas

No olvides nunca que como ser humano, tienes emociones. Por eso, no pretendas suprimirlas siempre; simplemente, juega tus cartas para que estas vayan a tu favor, y no en tu contra. En este sentido, saber utilizar estratégicamente pequeñas pausas para descansar es muy útil.

Por ejemplo, si te han llamado de la escuela de tu hijo para decirte que se ha portado mal, considera la posibilidad de descansar durante unos minutos antes de ir a casa, donde te espera, en vez de salir del trabajo y llegar a tu hogar con todo el cansancio acumulado.

3. Asegúrate de que das instrucciones claras y sencillas

Ser claro y transparente en lo que se dice es muy importante para no generar situaciones ambiguas en las que sea muy fácil que tus hijos o hijas transgredan las normas. No debes olvidar que como persona adulta debes crear situaciones en las que les sea fácil comportarse de una manera adecuada.

Por ejemplo, establece objetivos claros y divididos en varias subtareas sencillas, en vez de transmitir una obligación «en bloque» expresada de manera muy abstracta y aparentemente complicada de cumplir. No es lo mismo decir «haz ahora la mitad de los ejercicios» de hoy que decir «haz siempre los deberes que te mandan en la escuela».

Esta tarea de crear contextos en los que sea fácil portarse bien en vez de dar órdenes y esperar que las cumplan puede parecer una obligación extra que conlleva más trabajo, pero en realidad, si lo haces, te estarás ahorrando muchos esfuerzos innecesarios y como consiguiente será más fácil que terminen con tu paciencia. Te cansarás menos.

4. Desarrolla Inteligencia Emocional

Este es uno de los consejos para tener más paciencia con tus hijos que funciona tanto si estos son niños como si son adolescentes, y es muy importante. Gracias a la Inteligencia Emocional somos capaces de identificar estados emocionales y regularlos para que se adapten a tus objetivos.

Para ello existen muchos cursos y talleres de Inteligencia Emocional que te pueden servir, aunque también hay técnicas que te pueden servir sin haber recibido una formación especial.

Por ejemplo, acostúmbrate a adoptar una perspectiva distanciada cuando sientas que la situación con tus hijos te supera, de manera que tu enfado hacia ellos no sea un obstáculo. Un punto de vista más neutral y objetivo es útil para dejar de pensar tanto en cómo castigarlos y pensar más en cómo darle la vuelta a la situación para que el conflicto con ellos no se agrave y te vean como una persona aliada.

5. Cuida tu salud

El estado mental no está desligado del estado físico. Por ello, cuida tu cuerpo para que de esa manera tengas siempre un nivel de energía a la altura de las circunstancias. Esto no resulta fácil siendo padre o madre, pero puedes mantenerte en unos márgenes sanos si duermes las horas adecuadas y te preocupas por comer sano.

6. Respeta siempre, incluso ante sus rabietas

Es importante tener claro que independientemente de las pataletas o rabietas que pueda tener tu hijo o hija, es un ser humano que debe ser respetado, aunque su comportamiento resulte «incómodo». Es normal que esta clase de conductas formen parte de su repertorio de acciones, y descargar con ellos tu ira por el simple hecho de hacer eso es totalmente contraproducente.

Ser más pacientes cuando tus hijos son adolescentes

La adolescencia es una etapa complicada porque muchas veces, cuando los más jóvenes están en ella, la autoridad de los padres y madres pasa por una crisis de credibilidad.

Eso hace que (a veces) la rebeldía y la transgresión de normas sociales básicas pasen a ser no solo algo deseable por ser una vía hacia la gratificación instantánea (hacer lo que se quiera aunque perjudique a otros), sino además un valor positivo (algo que demuestra valentía e independencia, por ejemplo.

Así pues, es muy normal que muchas personas con hijos adolescentes se pregunten… «¿cómo tener más paciencia con mis hijos?» Además de aplicar los principios de la sección anterior, que son útiles también en estos casos, considera las siguientes ideas clave:

1. No te caracterices como alguien que impone

Es importante tener autoridad, pero no imponiendo tareas de manera unilateral sin darle a tu hijo o hija la oportunidad de decir lo que piensa de esas medidas.

Tómate en serio su criterio, independientemente de si está en lo correcto o no, y si no tiene razón asegúrate de que comprenda el porqué.

2. Recuerda que tu tarea es educar, no castigar

Los castigos no son malos en todos los casos, pero solo deben aplicarse cuando realmente esté claro que no hay voluntad de colaborar, y siempre dejando claro por qué se aplican. Por supuesto, el castigo físico está descartado.

3. Comparte tus experiencias con otros padres y madres, o con tu pareja

Si no eres una madre soltera o padre soltero, habla acerca de tus experiencias con tu pareja, y en todo caso, siempre puedes contar con tus amigos, cuyas experiencias son especialmente enriquecedoras si también tienen hijos.

Expresar tus preocupaciones y frustraciones no solo sirve para tener más paciencia con tus hijos en el día a día al encontrarle sentido a situaciones estresantes, también va bien para aprender.

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